Historia
“Si mi madre hubiera recibido el apoyo que pedía, habría volado muy alto llevándome a cuestas “ (María Salazar Valencia).
Aida Isabel Valencia Cardeña, originaria de Mérida-Yucatán, México, nacida en 1918, huérfana de madre, desde muy niña se vio obligada a llevar una casa, cuidar de su hermana menor y observar en silencio como su padre, mi abuelo, poco a poco derrochaba en el juego todo el dinero que tenían.
A pesar de vivir una niñez complicada siempre disfrutó de cocinar con especias naturales las recetas propias de su tierra; su infancia transcurrió rodeada de cenotes, ruinas ancestrales, playas, selvas, manglares, árboles frutales y animales exóticos como algo natural en su entorno de colores, olores, sabores y materiales propios de la región.
Anticipada a su época, se casó en dos ocasiones; la primera vez en Mérida, de este matrimonio nacieron mis primeros cinco hermanos. Pocos años después enviudó. Motivada por un gran deseo de progresar, se desplazó hacia el entonces llamado Distrito Federal, con la firme convicción de tener una mejor calidad de vida.
Una vez instalada en la ahora llamada Ciudad de México, decidió probar suerte en el comercio. Abrió una tienda de abarrotes, que comenzó a tener éxito, principalmente por la venta de alcohol. Pero un pleito callejero le costó el tener que cerrar el negocio y con ello perder todo el fruto de su esfuerzo.
En esa época conoció a mi padre, Marcial Salazar, con quien se casó en segundas nupcias y procreó otros tres hijos, siendo yo la penúltima de los ocho. Este matrimonio tampoco resultó como se esperaba.
¡A mi madre la vida parecía cerrarle todas las puertas, pero ella se encargaba de abrirlas!
Deseosa por salir adelante, compró una máquina de coser ya que de pequeña la habían instruido en el oficio de diseño, corte y confección de todo tipo de telas. Decidió incursionar en la elaboración de prendas de alta costura. De esta actividad obtuvo los recursos para sacar adelante a sus hijos. Trabajaba los siete días de la semana, día y noche, sin reparo ni descanso.
Entendió desde muy joven que el trabajo es esencial para salir adelante, aprendizaje que me heredó. Aunque también buscaba conservar su vida personal, pues se negaba a renunciar a ella y solo se le reconociera en su rol de madre. La falta de apoyo, sumado con el cansancio crónico, le impidieron tener el desarrollo que hubiera querido y habría podido lograr.
Aida Isabel Valencia Cardeña y yo generamos historia. Soy madre de tres hijos, abuela de dos nietos, y Contadora Pública de profesión por 35 años. Con dos matrimonios en mi vida, ambos ausentes; siempre tuve el sueño de incursionar en el mundo del Arte Popular Mexicano, pero con la prioridad de sacar a mis hijos adelante este se fue postergando. Al igual que lo hizo mi madre con su padre la llevé a vivir con nosotros los últimos meses de vida, esto me ayudó a no quedarme con ninguna pregunta sin respuesta.
En 2016, a mis 65 años, decidí crear una compañía que me permitiera compartir con miles de personas en el mundo mi amor por México, por su Arte, por el espectacular trabajo que las manos artesanas plasman a través de sus diseños usando materias primas naturales de su región y que sin darme cuenta mi madre me transmitió.
Mi madre nunca dejó de añorar el lugar donde nació y las diferentes costumbres que conocía. En este proyecto me acompañan mis hijos, quienes tuvieron la fortuna de conocer y enamorarse, desde muy temprana edad, de la enorme riqueza que envuelve al Arte Popular Mexicano.
El nacimiento de CARDEÑA & Co. es un tributo a la mujer que me enseñó que persiguiendo tus sueños puedes convertirlos en realidad; que me transmitió su amor y respeto por este país, que me inspira a seguir adelante cada día y que el tiempo es sabio y acomoda las cosas en su lugar pero, sobre todo, me enseñó que siempre que se cierra una puerta hay una ventana que se abre.
Mi objetivo es contribuir al desarrollo, productividad y competitividad de la artesanía mexicana de calidad, fomentando una relación comercial justa con las personas artesanas respetando y comprendiendo su cosmovisión.
Es mi intención que lo que empezó como un sueño remoto y, hasta cierto punto, como una deuda pendiente de saldar con mi madre se convierta en un legado familiar que estoy segura se transmitirá de generación en generación.
María Guadalupe Salazar Valencia
CDMX, Agosto 2023


